jueves, 20 de abril de 2017

Lázaro de Tormes



       Estaba sin amo caminando por las calles de la ciudad de Sevilla. De repente, a las puertas de una taberna, me encontré a un hombre, bien vestido y parecía haber comido bastante bien. El hombre parecía un noble caballero, y me preguntó:
   -Muchacho,¿buscas amo?
   -Sí, ¿me podría ir con usted?-le dije.
Y el caballero, me contestó que sí. Pasado un tiempo, recorriendo las calles de la hermosa ciudad de Sevilla, mi amo se sacó una llave de su bolsa, y se paró frente a una puerta, la abrió y me invitó a pasar a su casa. Nos sentamos en una mesita y comenzamos a hablar.
   -Lázaro, ¿has comido?
   -No- le contesté.
   -Aquí tienes una barra de pan para que comas-me dijo.
   Me la comí, mientras mi amo me explicaba que estaba muy cansado, e iba a dormir. Cuando se durmió, sentía la curiosidad por ver la casa, entonces la investigué. Observé que había un jarrón muy peculiar, porque no se parecía a los que había visto hasta ahora, lo cogí, le dí la vuelta y se me resbaló de las manos y se rompió. Estaba asustado y no sabía que hacer, mi amo se despertó cuando oyó ese ruidoso estruendo. Mi amo se reunió conmigo y me preguntó que qué había pasado. Fui sincero y le dije la verdad. Mi amo me castigó, obligándome a alimentar a su caballo. Cuando ví el gigantesco caballo de mi amo me asusté, pero no quería más enfadar a mi amo a sí que le dí un par de zanahorias, que se las comió en menos que canta un gallo. Avisé a mi amo, y este me premió llevándome a un duelo. se enfrentaban mi amo, y otro caballero, el cual decía no haber sido derrotado jamás. Y así fue, mi amo murió en esta batalla con una espada atravesándole su corazón. Antes de morir, me dijo Más vale morir en la honra que vivir en la deshonra y con estas palabras me quedé y no volví a verlo nunca.

miércoles, 22 de marzo de 2017

Narrativa renacentista

https://docs.google.com/presentation/d/1IB9UJT4zMxHhzQQVROGxZavR2Ux9e2cSdUVr5Yl1_OU/edit#slide=id.p

PÍCAROS


                                                            PÍCAROS    

      Si pícaro fuese una profesión, sería muy antigua y parece que a lo largo del tiempo no ha cambiado gran cosa. En el siglo XVI, las principales artes del pícaro que tenía que dominar para ganarse la vida eran : inspirar lástima, aprovechando algún defecto físico para pedir, y si lo hacían a las puertas de una iglesia, mucho mejor. También el arte del engaño y robo, estaba entre sus principales conocimientos. Por lo que eran personas sin escrúpulos y no dudaban en hacer el mal, mientras ellos sacasen provecho. Como en nuestros días, visitaban a menudo las cárceles y eran castigados y no bien vistos. Nuestros pícaros contemporáneos se han tenido que ir adaptando a los tiempos. Los hay que utilizan las tecnologías, y otros menos refinados, pero que también se aprovechan del prójimo y del dinero ajeno, que es el fin último de la picaresca.
Ejemplos tenemos todos los días en las noticias y en los periódicos.

martes, 10 de enero de 2017

domingo, 8 de enero de 2017

Mi palabra favorita






                       Mi palabra preferida es familia porque la conforman todas las personas con mi misma 
                       sangre y son a los que más quiero.